el madrazo
miércoles, 8 de abril de 2015
viernes, 27 de marzo de 2015
El Madrazo
Evocación del ser mas apreciado del
arbitro por parte de un fanático del fútbol cuando no sanciona faltas, penales y goles a favor de su onceno.
Se da también cuando sanciona un fuera de lugar, una tarjeta roja o un tiro libre en contra del real Madrid.
Esta manifestación un poco animal
es un rugido, un bramido explosivo y profundo, un sonido forzado a través de la
boca abierta. Lo producen las
jugadas nombradas y aumenta el volumen a
medida que va avanzando el tiempo de juego.
El madrazo se genera fundamentalmente por la vibración
del hioides, un pequeño hueso flotante (no articulado al resto del esqueleto)
en la garganta, no completamente rígido ni en los adultos. Popularmente se
cree, por tanto, que la capacidad de recordarle
la madre a los árbitros viene determinada por la osificación parcial del
hioides, pero nuevos estudios afirman que esa capacidad precisa también
adaptaciones morfológicas, sobre todo en la laringe y en las cuerdas vocales.
La onza sí tiene el hioides pero no el
mismo grado de desarrollo de las adaptaciones en la laringe y las cuerdas
vocales que el resto de los grandes felinos, lo que determina su incapacidad de
rugir.
Esta manifestación de los hinchas
se vuelve más sonoro si se reúnen las personas en
la barra del bar y en la sala de
la casa pero adquiere un impacto
profundo cuando es en la tribuna de un estadio donde juegan equipos argentinos.
En caso de que los madrazos no surjan efecto los hinchas
acuden a otros recursos. Está el silbido un sonido agudo, resultante de hacer
pasar un soplido a través de los labios fruncidos introduciendo, ayudándose, o
no, con los dedos, los cuales pueden colocarse de cierta manera dentro de la
boca o bien agarrar los labios que se aplica cuando el juez central hace la
pausa después de terminar el primer tiempo del partido. También lo aplican las barras bravas para exteriorizar
el enojo de este señor por su
trabajo en la cancha.
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